La doctora Julia Palma, quien actualmente es asesora de la ministra de Salud en materia oncológica, cuenta los principales avances en Chile sobre el cáncer infantil, los próximos desafíos que se deben abordar y una crisis que se hace cada vez más latente en los pacientes.

Con una extensa carrera en espacios clínicos como el Hospital Luis Calvo Mackenna y también en el área administrativa del Programa Infantil Nacional de Drogas Antineoplásicas en Chile (PINDA), Julia Palma es una de las destacadas en el área de la salud nacional, en específico por su labor en la materia de oncología infantil.
La doctora, con una experiencia envidiable con el pasar de su carrera, actualmente ejerce el cargo de asesora del Ministerio de Salud en temas oncológicos, donde proyecta las próximas metas a nivel nacional ante la dura enfermedad y visualiza los problemas presentes para la autoridad.
Diferencias entre el cáncer infantil y el de adultos
– ¿Cuál es la diferencia en términos biológicos como en tratamientos entre el cáncer infantil con el de adultos?
– La primera diferencia es numérica. Hasta los 19 años, son alrededor de 880 niños de casos por año y 60.000 adultos en el mismo tiempo. Son dos universos completamente distintos. En niños, las patologías oncológicas vienen generalmente desde la fase embrionaria con desarrollo in útero, que no es el mismo que el adulto, ya que se producen cánceres que son frecuentemente asociados a factores de hábitos determinantes sociales y ambientes.
– ¿Se puede decir que el cáncer infantil es hereditario?
– Deberíamos decir que todo niño con cáncer tiene un cáncer hereditario o tiene factores predisponentes que pueden ser componentes hereditarios hasta que no se demuestre lo contrario.
Lucha ante el desabastecimiento de medicamentos para el cáncer infantil
– ¿Por qué los tratamientos y drogas antineoplásicas que se recetan a adultos no las pueden usar los niños?
– Muchas veces los adultos son nuestro campo de ensayo clínico para la innovación. Se buscan alternativas terapéuticas para una gran población de adultos con cáncer que tienen diversas patologías y surgen nuevas drogas, que finalmente se empiezan a probar en pacientes pediátricos. Pero, los pacientes menores en su gran mayoría pueden ser tratados con los medicamentos esenciales para la enfermedad. Hay entre 34 a 38 prescripciones. En adultos sí se busca un tratamiento más dirigido, mientras que en el niño se ha empezado a innovar para poder incluir aquello en pediatría.
– ¿Cómo se combate con el desabastecimiento o escasez de medicamentos para patógenos específicos?
– Como Minsal estamos enfrentando el desabastecimiento de algunas drogas para el cáncer pediátrico que son básicas y que están dentro del listado esencial de la Organización Mundial de la Salud. Hemos tenido desabastecimiento porque las casas farmacéuticas incrementan mucho los precios porque son medicamentos que ya se dejan de fabricar muchas veces. Hemos planteado generar un botiquín de por lo menos seis meses de disponibilidad en medicamentos básicos para el cáncer infantil con la idea de no tener desabastecimiento. Ahí se genera una discusión por los precios, porque en la medida de que los medicamentos no están disponibles su valor sube.
Pero también, en esta administración han surgido medicamentos que son de costo mucho mayor. Por ejemplo, el Blinatumomab para los pacientes recaídos de leucemia linfoblástica, fuimos el primer país en Sudamérica en integrarlo.
Rol del Pinda y el GES en materia del cáncer infantil en Chile
– ¿Cuál es el rol del Pinda en la estandarización de tratamientos para niños con cáncer infantil en Chile?
– El Programa Infantil Nacional de Drogas Antineoplásicas nació en los 80 por un grupo de médicos que notaron el desabastecimiento de medicamentos básicos. En el 2004 con el GES se convirtió en una garantía explícita en salud que cubre el total de medicamentos oncológicos para los pacientes que tengan menos de 15 años.
– ¿Si el GES cubre hasta los menores de 14, se dejan afuera a quiénes tienen 15 en adelante?
– No se dejan afuera. Los pacientes en esta administración tienen cobertura del 60% hasta los 19 años. Si hay un 40% de prestaciones con cobertura, donde nosotros tenemos que ver cómo se hace una financiación progresiva.
– ¿Cuál ha sido el avance del Pinda en los últimos años?
– Hoy en día tenemos un índice de sobrevida sobre el 80%. Tenemos un índice de sobrevida mayor a cualquier país de Latinoamérica y es comparable con los países desarrollados. Esto es en base a un trabajo que ha sido de red, donde cualquier niño, niña o adolescente en Chile se trate igual de Arica a Punta Arenas.
– ¿Existe una brecha demográfica para tratar a los menores con cáncer?
– Sí, sobre todo en el acceso a trasplantes. En la Región Metropolitana solamente está el Calvo Mackenna como centro público, pero se han sumado tres centros privados desde el año 2000.
– ¿Cuáles son los principales desafíos del GES en el presente?
– Lograr que cubra hasta los 19 años el 100% de la cobertura, la inclusión a la canasta GES de medicamentos de alto costo y que no sea una necesidad solicitar los remedios y la opción de mejorar nuestras capacidades diagnósticas moleculares tanto en leucemias como en tumores sólidos para hacer medicina de mayor precisión y con menor efecto secundario.
Factores claves sobre la baja de mortalidad en pacientes NNA y los próximos pasos a dar
– ¿Por qué los menores de 16 a 19 siguen con equipos médicos pediátricos sabiendo que su edad está más acercada a la adultez?
– Se ha demostrado que los pacientes de 16 a 19 años que se tratan con equipos pediátricos tienen mejores resultados. Hasta el 2020 teníamos una estabilidad en la mortalidad, pero ha habido una baja. Tenemos una mayoría del 60% en pacientes de 15 a 19.
– ¿Cuál es un factor clave para lograr esa baja en la mortalidad?
– La estandarización de los protocolos. Es algo bidireccional. Probablemente, los pediatras tenemos que entrenar el diagnóstico y tratamiento de diferentes patologías. También, si un menor pasa a ser adulto, sería bueno trabajar en conjunto para que todos puedan hacerse cargo.
– ¿Cómo se garantiza el acceso a la salud a las personas de regiones?
– A través del GES existen los tiempos diagnósticos e inicios de tratamientos. Estos se van monitoreando bastante en Chile. A pesar de la pandemia, no hubo grandes retrasos en la pediatría oncológica.
– ¿Qué opina de la opción de empezar a avanzar con ensayos clínicos en la materia?
– Es un desafío, pero por todo lo que implican los ensayos clínicos yo diría que vaya primero en adultos. En Chile está muy desbalanceado, la gran parte de los ensayos están dirigidos para los adultos, pero más en el sector privado que en el sector público.