El cáncer de mama es una de las enfermedades oncológicas más relevantes en Chile. Es la primera causa de muerte por cáncer entre las mujeres, con un impacto significativo en la salud pública del país. Sin embargo, su detección temprana es clave para aumentar drásticamente las posibilidades de un tratamiento exitoso.
La realidad del cáncer de mama en Chile
Según proyecciones del Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN) para 2023 se diagnosticaron alrededor de 5.640 nuevos casos de cáncer de mama en Chile. La mortalidad también es una preocupación: en 2023, la enfermedad causó la muerte de 2.263 mujeres en el país.
Estos datos resaltan la urgencia de la conciencia pública y la acción temprana. La tasa de mortalidad por cáncer de mama en Chile alcanzó los 8,5 fallecimientos por cada 100.000 habitantes en 2020, consolidándose como un problema de salud prioritario.
¿Qué es el cáncer de mama?
El cáncer de mama se produce cuando las células de la mama crecen y se multiplican sin control, formando un tumor maligno. Aunque es más común en mujeres de 50 años, puede afectar a cualquier edad, como es el caso de Allison Núñez, diagnosticada a los 16 años.
El MINSAL enfatiza la importancia de los siguientes métodos de detección para un diagnóstico temprano:
Mamografía: Este es el examen más eficaz para detectar el cáncer de mama en sus etapas iniciales. Se recomienda que mujeres entre 50 y 69 años se realicen el procedimiento cada dos años, sin embargo, en el último tiempo, diversas organizaciones y campañas han promovido que se realice a partir de los 40 años, incluso antes, si existen factores de riesgo o antecedentes familiares. La detección oportuna permite un tratamiento menos invasivo y con mejores resultados.
Autoexamen mamario: Aunque no reemplaza la mamografía, el autoexamen mensual es fundamental para que te familiarices con la forma y textura de tus mamas y puedas identificar cualquier cambio. Este simple hábito puede ser la primera alerta para acudir a un especialista.
¿Cómo realizar el autoexamen?
Bajo las palabras de Ángelica Soto, matrona del Hospital Félix Bulnes, para realizar el autoexamen debes estar frente a un espejo bien iluminado. Primero, con los brazos relajados a los lados, observa tus mamas con detenimiento. Presta atención a su tamaño, forma, color y simetría. Luego, levanta los brazos por encima de tu cabeza para estirar la piel y los músculos del pecho. Busca cualquier cambio visible, como hoyuelos, arrugas o enrojecimiento. Finalmente, coloca las manos en las caderas e inclínate hacia adelante, observando si aparece alguna asimetría o protuberancia.
La siguiente fase es la palpación, que puedes realizar de pie o acostada. Levanta un brazo y, con la mano opuesta, palpa el hueco de tu axila en busca de bultos o hinchazón. Esta zona es importante porque contiene ganglios linfáticos.
Luego, utiliza la yema de tus tres dedos del medio para examinar toda la mama. Puedes mover tus dedos en círculos pequeños desde el exterior hacia el pezón, en líneas verticales o en forma de cuña, cubriendo toda el área de forma exhaustiva.

Síntomas parciales del cáncer de mama
En sus etapas iniciales, el cáncer de mama puede no presentar síntomas. Por eso, los chequeos regulares y la autoexploración son vitales. Sin embargo, hay signos a los que se debe prestar atención:
Bulto o masa en la mama/axila, es el síntoma más común, y aunque la mayoría de los bultos son benignos, cualquier masa debe ser evaluada por un especialista.
Cambios en el tamaño, forma o apariencia de la mama, como asimetrías, hinchazón o enrojecimiento.
Alteraciones en la piel de la mama, como la formación de hoyuelos, descamación, úlceras o enrojecimiento.
Cambios en el pezón, como retracción (inversión del pezón hacia adentro) o secreción de líquido que no sea leche materna.
Dolor persistente en una zona específica de la mama o en la axila.
Si experimentas alguno de estos síntomas, es crucial que asistas al CESFAM/Consultorio o clínica más cercana que tengas para ser revisada por un especialista de la salud.
Información recabada de la Clínic de Barcelona


Opciones de atención y ayudas en el sistema de salud chileno
En Chile, el tratamiento del cáncer de mama está garantizado tanto en el sistema de salud público como en el privado.
Garantías Explícitas en Salud (GES/AUGE): El cáncer de mama es una patología incluida en el GES, lo que asegura a las personas con este diagnóstico, ya sean de FONASA o ISAPRE, el acceso a diagnóstico, tratamiento y seguimiento. Esto incluye la cobertura de exámenes como la mamografía y biopsia, tratamientos como cirugía, radioterapia, quimioterapia y medicamentos específicos. El GES establece plazos máximos para las atenciones, por ejemplo, el diagnóstico debe ser confirmado en un plazo de 45 días desde la primera sospecha.
Sistema de salud público: A través de FONASA, puedes acceder a la atención en hospitales y centros de salud de la red pública, donde la mamografía es sin costo. Para esto, debes acudir a tu consultorio para que te deriven a una Unidad de Patología Mamaria o a un hospital especializado, donde se activarán las garantías GES.
Sistema de salud privado: Si eres afiliado a una ISAPRE, puedes usar las coberturas de tu plan de salud o las garantías GES. Además, en casos de alto costo, la Cobertura Adicional para Enfermedades Catastróficas (CAEC) puede ser activada para cubrir un porcentaje significativo de los gastos.