Aunque es un tipo de cáncer poco frecuente, la leucemia representa en Chile cerca del 35 % de los diagnósticos de cáncer infantil, según los datos de la Clínica Indisa. Con tasas de sobrevida en ascenso, el país aún enfrenta brechas geográficas, económicas y de acceso que marcan la diferencia en la vida de los niños y sus familias.

¿Qué es la leucemia?
La leucemia ocurre cuando la médula ósea produce de manera descontrolada glóbulos blancos inmaduros que desplazan a las células sanas, debilitando el sistema inmune. En la infancia, la más común es la leucemia linfoblástica aguda (LLA), de rápida progresión y que requiere tratamiento inmediato. En Chile, este cáncer se ha transformado en el más frecuente entre los menores de 19 años, representando el 35 % de los diagnósticos pediátricos.
¿Cuáles son los síntomas de la leucemia infantil?
Cada año se registran entre 480 y 517 casos de cáncer infantil en Chile, según el Registro Nacional de Cáncer Infantil. El 85,2 % de los pacientes es tratado en el sistema público, donde la tasa de sobrevida alcanza un 78 %, cifra superior al promedio latinoamericano y cercana a países desarrollados. Aun así, especialistas advierten que los plazos de diagnóstico y acceso a medicamentos son determinantes para la recuperación, lo que en muchos casos no se cumple en regiones fuera de Santiago.
El Plan AUGE-GES garantiza diagnóstico en un máximo de 14 días y tratamiento dentro de las 24 horas posteriores a la confirmación de la enfermedad. Sin embargo, el centralismo obliga a familias de regiones a trasladarse a la capital, enfrentando costos económicos y emocionales. El impacto no es solo médico: muchas madres abandonan sus trabajos para asumir el rol de cuidadoras principales, lo que genera un fuerte desgaste emocional y financiero en los hogares.
¿Cuáles son los síntomas de la leucemia infantil?
La leucemia puede confundirse con enfermedades comunes, lo que retrasa el diagnóstico. Entre los signos más frecuentes, según American Cáncer Society , están:
- Fatiga extrema y palidez.
- Fiebre persistente y sudoraciones nocturnas.
- Dolor en huesos y articulaciones.
- Sangrados o moretones sin causa aparente.
- Ganglios inflamados y abdomen hinchado.
- Infecciones recurrentes.
Ante la presencia de estos síntomas, especialistas recomiendan realizar un hemograma, examen clave para detectar alteraciones en la sangre.
Detectar a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Sin embargo, en muchos casos los síntomas se confunden con enfermedades comunes como resfríos, dolores de crecimiento o simple cansancio, lo que retrasa la consulta médica y, por consecuencia, el diagnóstico.
Por eso los especialistas insisten en la importancia de que padres, cuidadores y equipos escolares estén atentos a señales persistentes como palidez, moretones sin causa, dolor en huesos o cansancio excesivo, especialmente cuando se presentan en conjunto.